miércoles, 1 de noviembre de 2017

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Ya no existe el consuelo cuando desde lo más alto caigo a las profundidades de mi mismo y me ahogo en el barro.
Ya no existe la gloria cuando me pongo de pie y asciendo de nuevo hasta donde el sol me ilumina.

No queda aire por respirar en ningún lugar.
Todo esfuerzo termina en desaliento.
Intentarlo o rendirse se confunden en un mismo acto miserable.
Reir o llorar.
Vivir o morir.
Nada importa cuando las estrellas dejan de brillar.
Sentir o ignorar.
Ganar o perder.
Todo sirve para nada cuando no hay lugar donde existir.

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